
Nadie habla honestamente de cuánto cuesta empezar de nuevo.
Esos nuevos comienzos que parecen una aventura divertida, la mayoría de las veces vienen de un mar de dudas que nos atormentan y de noches sin dormir.
Nunca falta la indecisión, el “¿y si mejor hubiera hecho esto?”. Por supuesto, empezar de nuevo nunca es fácil.
Todos lo pintan como algo bonito: páginas en blanco, amaneceres rosados, listas renovadas, promesas fresquitas como pan recién hecho, tu cafecito anotando ideas… nada de eso es más irreal.
La verdad es otra: noches sin dormir, pensamientos intrusivos donde no te sientes suficientemente capaz de realizar cambios en tu vida, preocupación por lo que pensarán los demás, ideas de cómo justificarte… miles de cosas pasan por la cabeza que nos duele expresar.
La construcción de la vida no es fácil. Las decisiones no son fáciles… pero son absolutamente necesarias.
¿Has pensado en todo lo que dejaste atrás cuando elegiste comenzar de nuevo?
Estoy segura de que la respuesta es sí.
¿Por qué lo hacemos?
Porque si las cosas se complican en nuestros nuevos proyectos, no podemos evitar mirar un poco atrás y comparar lo que teníamos, pensando que tal vez no tomamos la decisión correcta… pero nunca es así.
El movimiento siempre trae algo importante para todos nosotros: la experiencia.
Solo con ella podemos voltear atrás para comparar lo que teníamos con lo que hemos logrado, y aunque el éxito tarde en llegar, el camino recorrido te prepara para que las siguientes aventuras sean mucho más fáciles.
Un paso a la vez… no te desesperes si no consigues lo que te propones a la primera. Los triunfadores no son los más inteligentes, son los más perseverantes.
No te preocupes por explicar nada de lo que haces. La vida es una, y es solo tuya.
Visualiza cuál sería tu futuro feliz y traza diferentes rutas que te lleven a él.
Elige la que mejor se adapte a quién eres, y camina… no corras. No hay prisa.
Sé feliz. Sonríe. Disfruta el proceso.
Un paso a la vez… y cuando menos lo esperes, estarás muy cerca de lo que te has propuesto.
Duda de ti las veces que sean necesarias, cuestiónate, evalúate… no pasa nada por tener dudas. Redefine tu ruta si es necesario, pero no dejes de caminar.
Eventualmente, acomodarás las piezas de ese rompecabezas que es tu vida, y podrás disfrutar los frutos de tu esfuerzo.
¡Te los mereces!

